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¿Me lo imprimes?

2 de febrero de 2021

No todo vale a la hora de mandar a imprimir. A continuación, algunos tips.

Cuando empiezas en el mundo del diseño, te das cuenta de la complejidad a la hora de preparar las artes finales para imprenta. Se trataba de algo que considerabas realmente sencillo e incluías en la fase del proceso posterior a la elaboración del diseño, pero…¡Sorpresa! No tiene nada que ver.

Desde la fase de concepción de la idea, o incluso cuando estás delante de la maldita hoja en blanco, tienes que tener en cuenta todos los aspectos relacionados con la impresión de tu proyecto. Es cierto que las funciones en la fase de pre-impresión, impresión y post-impresión corresponden al pre-impresor o editor. No obstante, el diseñador gráfico tiene que adaptar su proyecto para facilitar al máximo el trabajo a estos profesionales, y además, así poder evitar posibles errores y optimizar la impresión de tu trabajo. Hay que hacerse algunas preguntas antes de empezar a desarrollar tu idea:

  • ¿De qué tipo de proyecto se trata? Folletos, revistas…
  • ¿Tamaño del impreso (Abierto y cerrado)?
  • ¿Qué tipo de sistema de impresión voy a utilizar? Offset, serigrafía, digital…
  • ¿Cuántas tintas voy a utilizar?
  • ¿Sobre qué tipo de soporte voy a imprimir?
  • ¿Cuántas copias realizaré?
Manual de fotografía

Cuando ya tienes claro todas estas cuestiones, ya puedes empezar a elaborar tu trabajo. Sin llegar a profundizar mucho – ya que es un tema que da bastante de sí – es importante comprobar que el documento digital en el que estás trabajando está en modo CMYK. Este modo se utiliza para todos aquellos trabajos que serán impresos.

Preparación artes finales

¿Te ha pasado alguna vez que has estado retocando una fotografía con Photoshop y cuando la has compartido en redes sociales los colores no eran iguales? O incluso, estar preparando un cartel en digital y verlo con unos colores muy vivos en tu monitor pero cuando lo mandas a impresión lo ves más apagado. Esto es debido a que el monitor trabaja con colores RGB, o colores luz. Mientras que los sistemas de impresión con colores pigmento, o CMYK. Se trata de dos maneras de generar el color de forma distinta. Incluso, trabajando con colores RGB, hay diferencias en la representación del color. Por ello, es importante saber de antemano si tus trabajos van a ser impresos o mostrados en internet; para desde el principio elegir un modo de color u otro y no llevarte sorpresas después.

En cuanto al espacio de color, sería ideal tanto en la captura de las imágenes como en la edición, trabajar con un espacio de color amplio como es el ADOBE RGB 1998. Este espacio fue diseñado por Adobe para crear un espacio de color que comprendiese la mayoría de colores imprimibles con una impresora CMYK.

Y en el caso de imágenes para redes sociales; primero sería aconsejable guardar el archivo en un espacio de color más amplio como Adobe RGB para conservar el original con toda la información. Y, tras ello, lo puedes convertir a sRGB. Si no hacemos nosotros este paso, lo hará automática Instagram – o cualquier otra aplicación – cuando carguemos la imagen en internet. Convirtiéndolo nosotros, controlamos los cambios de colores y podremos tratar de corregir y ajustar los colores que se queden fuera del espacio sRGB.

Son muchos los aspectos a tener en cuenta, pero os voy a nombrar algunos de ellos sin adentrarnos mucho en el tema. Otro asunto a considerar es el perfil de color del documento. Es conveniente consultar al impresor con que perfil trabaja; pero si no es posible conocerlo, como normal general en Europa se utilizan dentro del modo CMYK: Coated Fogra39 para soportes estucados brillo y Uncoated Fogra 29 para soportes no estucados/offset. En próximos post, hablaremos sobre los tipos de soportes con los que podemos contar.

En relación a las preparación de las imágenes para impresión, además de que se encuentre en modo CMYK, es ideal que tenga una resolución de 300ppi. Esta resolución varía en función del sistema de impresión; pero para asegurarnos la calidad de las mismas y que no se vean pixeladas, es importante trabajar con imágenes de calidad y si no son adecuadas buscar otras. El formato ideal de las mismas para impresión es TIFF o EPS, ya que es un tipo de formato sin compresión. También es importante que la imagen se encuentre con las mismas dimensiones que tendrá en el trabajo impreso, para que así los pixeles efectivos no sean menor a 300ppi.

Por otro lado, los colores negros que aparezcan en tu diseño pueden ser formados desde 100% de tinta negra hasta un 100% de todas las tintas CMYK. Uno de los modos para lograr un negro enriquecido sin problemas en la impresión se puede conseguir con un 100% negro y un 40% cyan. Algunos tips para lograr una mejor visibilidad de texto y colores son:

  • No usar el negro registro en tus proyectos (100% de cada color CMYK).
  • No usar negro enriquecido en textos pequeños (100% negro y un 40% cyan, por ejemplo).
  • El número de tintas para textos deberán ser las mínimas posibles (No utilizar más de dos, una de ellas al 100%).
  • Además, es importante elegir como formato de fuentes OpenType. Este tipo de fuente es la que menor problemas dará, ya que son estándar y fueron creadas por Adobe y Microsoft.

A continuación, uno de los causantes de uno de los errores más comunes en la impresión: Sangrado y márgenes de seguridad del documento. Aquellos objetos que en un documento digital llegan al borde del papel son “objetos a sangre”. Es importante para nuestros proyectos que tengan “objetos a sangre” dejar un sangrado de 3 a 5 mm. También hay que dejar un margen de seguridad interior de 3mm. Así evitaremos que algún elemento de nuestro diseño pueda ser cortado y que aparezca una línea fina blanca en el borde de la hoja. Al crear el documento en blanco, aparece una ventana emergente que nos pregunta sobre las dimensiones, márgenes y sangrado del documento. Es aquí donde tenemos que indicarlo, aunque después se pueden modificar en “Ajustes de documento”.

Por último, ¿Cómo entregaremos nuestro documento al impresor? Tenemos dos opciones: o empaquetar nuestro documento (Archivo > empaquetar) o exportar en PDF/X. Podemos preguntarle al impresor con que versión de PDF/X trabaja. Aunque por norma general, yo suelo exportarlo con PDF/X (2008) – PDF/X-4:2010. Para su exportación, en la sección de “Marcas y sangrados” seleccionar “Marcas de recorte” y en el caso de “objetos a sangre”: “Utilizar configuración de sangrado de documento”. De este modo, se dejarán los 3mm de sangrado que mencionábamos antes.

No te olvides previamente de revisar la separación de tintas y el límite de cobertura de la mismas (Ventana> salida> Comprobación preliminar). Como has podido comprobar, se trata de un proceso más complejo de lo que creías pero que permite evitar posibles errores en la impresión. Ante todo, aconsejo un continua comunicación con el impresor para que te de las indicaciones que consideres y te oriente correctamente para lograr un resultado óptimo.

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